jueves, 13 de febrero de 2014

Sociología de un Oxxo

Sociología de un Oxxo

Si bien, el progreso ha llegado a niveles que, en mi infancia, jamás pensé en llegar a observar, los Oxxo’s entran como ese enlace que une lo rudimentario de la tienda de abarrotes de la esquina de cualquier colonia popular al futuro de los depósitos bancarios, recargas de saldo a teléfonos de prepago etc.  Si uno entra a cualquier OXXO, sabe que existe una serie de sucesos, personajes y situaciones que solamente dentro de estos lugares puede ocurrir.  Para hablar de lo primero y lo segundo citado, voy a exponer aquí una situación que ocurrió hace pocas horas de redactar esto:
Entré al autoservicio del que hablamos de manera tranquila y “empujando” la puerta como me lo recomendaba la señalética de la puerta (Gracias a todos los dioses que permanecen en el Panteón Azteca estaba en lo correcto y no se tenía que jalar cuando decía “empujar”). En la caja se encontraba un joven de cabellos parados, el típico uniforme de bata roja con mangas amarillas, colores sumamente espantosos y que solo incentivan a que la gente se vuelve loca con esos pinches colores, lo cual puede explicar un poco los altos índices de asalto y robo que sufren. Al dirigirme hacia los refrigeradores que guardan bebidas, observé a una señora mayor con el uniforme del autoservicio, otro joven que bien pudiera ser hermano del cajero y otro señor de lentes, pantalón de vestir y suéter de hombre mayor de los 80’s.  Entre los tres veían los precios de algunos productos que estaban en el refrigerador como buscando la cura contra el cáncer. Tomé el producto que iba a comprar y en ese instante la señora mayor uniformada dijo:

-Ah, ¡Ya! Lo que pasó fue que pusieron el precio de las sodas en lugar del precio del café helado-

Aquí comienza uno de los sucesos más comunes de estos autoservicios. El exceso de empleados. Si uno llega comúnmente a uno de estos autoservicios, va observar a un promedio de 3 empleados. 2 en la caja y otro dentro del mismo. El que está afuera de la caja está viendo como su vida se fue al carajo porque su carrera se truncó, se casó, sus hijos lo maltratan, etc. Una persona dentro de sus cavilaciones y juicios mentales, obviamente no está trabajando.  Huelga a decir que se encuentra en calidad de bulto.
Para los personajes restantes que se encuentran en la caja, cuando uno se acerca a pagar, entra una función esencial de estos autoservicios. Tener dos cajas y utilizar uno. De esta manera el que se encuentra en cualquiera de las cajas dice: “EN LA OTRA CAJA LE COBRAN JOVEN”: Una función esencial, desde el punto de visto que está muy cabrón que a uno le cobren desde una caja que tal vez este apagada.  La cajera cobra y punto. Y se le asalta de manera brusca e intempestiva:

-¿Gusta redondear sus centavos?-

En primer lugar, los centavos nunca han sido redondos. Más bien, nunca han sido perfectamente redondos, siempre tienen un lado un poco plano, lo cual implica un arduo trabajo en redondearlos En segundo lugar, si uno dice que no, y te tiene que devolver de cambio 45 centavos, tal vez la cajera explote debido a que a nadie le pide los centavos. Y peor aún, no sabe que existen monedas de cinco centavos.  Por lo cual, digan “Si”, por salud mental de todos.  No vaya a pasar que salga uno con sesos de cajero o cajera de Oxxo.